-¿Pueden ser malvados?

-Sí, los árboles utilizan armas sofisticadas contra sus enemigos. No sólo declaran la guerra a sus vecinos estrangulando sus raíces o haciéndoles sombra para impedir que hagan la fotosíntesis, sino que además recurren a la guerra química.

-¿Ellos también?

-Consiguen inhibir el crecimiento de las plantas enemigas emitiendo toxinas hasta destruirlas del todo. Pero al mismo tiempo son capaces de cuidar a sus amigos emitiendo a través de sus raíces fito-hormonas que alimentan y empujan el crecimiento de árboles vecinos..., si quieren.

-¿Cree que tienen sentimientos?

-Yo creo que se enamoran.

-¡...!

-Hay tejos macho y tejos hembra. El polen llega de los machos con el viento e impregna a las hembras, que unos meses después darán sus frutos: unas bayas rojas que son sus hijos. La historia de mi tejo explica cómo éste se cierra a todos los pólenes que no sean los de un árbol determinado.

-¿Esto es real?

-Sí. Yo creo que también hay una función hedonista en la naturaleza. Hay pájaros que conocen trescientas canciones, de las cuales sólo diez son útiles, el resto las cantan simplemente porque les gusta cantar. Tengo un amigo filósofo y clarinetista que se fue con otro amigo flautista a un parque que tiene una enorme jaula llena de pájaros.

-¿Y montaron una orquesta de viento?

-Grabaron un disco en el que los pájaros responden a las notas de la flauta y el clarinete. Durante dos horas tocaron y cantaron juntos hombres y pájaros. No había en ese canto nada útil, era pura estética, a esos animalitos les gusta disfrutar. ¿Por qué no va a ocurrir lo mismo en el mundo vegetal...?

-No seré yo quien se lo niegue.

-Me alegro, porque un tejo puede salvarle la vida. De sus hojas se extrae el taxol, la sustancia más eficaz para combatir el cáncer.

-Pero el tejo también mata.

-Sí, la taxina, abundante en todas las partes del árbol menos en las bayas, es un alcaloide que provoca convulsiones, parálisis y paro cardiaco. Por eso es un ser poderoso: puede dar la vida o quitarla.

-Quizá deberían volver a ser nuestras iglesias...

-Para mí, los antiguos tenían una visión del mundo más acertada. En Irlanda la iglesia era el propio tejo, luego llegó san Patricio y edificó un templo en su lugar, y el árbol dejó de ser la conexión entre el cielo y tierra.

IMA SANCHÍS - 18/06/2004
MEMORIAS DE UN ÁRBOL